Cansado de ser pobre

Realmente no soy tan pobre, igual que tú no eres tan feo, ni tú tan tonto, ¿no?

Lo que estoy es harto de no tener el suficiente dinero para poder hacer aquellas cosas que quiero hacer.

Dar vueltas con el Ferrari, comer en El Celler de Can Roca everydayo tener una mansión el Hollywood no son cosas que me llamen mucho la atención.

Pero pagarme el piso en el que vivo, comer bien, costearme las formaciones de este 2018 y comprarme una moto, sí.

Entonces, ¿por qué no estamos tan bien como quisiéramos? Muy sencillo. Porque no estamos tan mal.

Cuando la verdadera necesidad llama a la puerta, entonces necesitamos salir a cazar para comer. Luchar o morir en su versión más cavernícola.

Si mi situación actual me permite vivir más o menos bien y ahí cada uno pone sus estándares, entonces ¿por qué moverme?

A nuestro cuerpo, mente incluida le gusta la homeóstasis. Esto quiere decir que cuanto menos cambios mejor. Virgencita déjame tranquilo donde estoy.

No es que seamos vagos, es que biológicamente estamos preparados para sobrevivir y eso quiere decir que al que le encantaban los cambios constantes de cueva, de alimentos o incluso de arma para cazar, podía estar en serios problemas si su nueva arma de caza se rompía con facilidad al intentar atravesar la piel del mamut. Mejor seguir con su vieja carraca que más o menos cumplía su función que experimentar con algo que definitivamente podía –o no– ser mucho peor.

Obviamente entran en juego muchos más factores que nos hacen quedarnos donde estamos. Y muchos de ellos son de la misma familia. No de tu familia, si no de la familia del miedo.

Miedo al rechazo, miedo a perder lo que tenemos, hacemos o peor aún, lo que somos.

Miedo al qué dirán, miedo al ridículo (aunque lo verdaderamente ridículo, es tener miedo del miedo al ridículo, pero bueno) y un sinfín más. Tantos miedos como creativos seamos añadiendo miedos a unos poquísimos que realmente podrían ser reales.

Recapitulemos. Tener miedo es normal. Ahí variaran los tipos y la intensidad de los mismos según la persona. Además estamos biológicamente  preparados para no cambiar demasiado en nuestra vida a menos que tengamos la necesidad imperiosa de hacerlo. Fácil, ¿no?

Pero David, muchas veces me siento mal con mi vida o con un aspecto de la misma y no lo cambio. Quizá simulo haber mejorado delante de los demás pero en el fondo, sé que soy el mismo. Eso me hace estar incómodo, sentirme insatisfecho y mal conmigo mismo. ¿Por qué cojonesdiantres no cambio?

Porque las fuerzas que nos impulsan a cambiar son dos. La necesidad y la motivación.

Son dos fuerzas polares, ¿como los osos? No, como las pilas. Dos polos separados y antagonistas en cierta manera.

La línea del cambio

Imaginemos una línea, la línea del cambio.

Necesidad—-[Discomfort zone][Comfort Zone][Optimal Zone] [Discomfort zone][Comfort Zone]— Motivación

Habitualmente nos movemos por una de las discomfort/Comfort zone.

David, ¿qué es eso de Discomfort, Comfort i Optimal? Traducidosería la zona de discomfort, la zona de confort i la zona óptima. ¿Y por qué lo escribes en inglés?

Porque me apetecía y suena molón J.

Estar en la zona óptima o zona de flow, por ejemplo en el trabajo equivaldría a tener un sueldo suficiente para cubrir todas nuestras necesidades, las básicas y las no básicas. Para una persona serán 1.000€, para otro 20.000€. Además, nos sentiremos contentos, agradecidos y seremos óptimos desarrollando nuestro trabajo. Vaya, estás cubierto a nivel económico, afectivo y todos lo campos, creencias, valores, sentimientos… Involucrados con nuestro trabajo serán óptimos.

Algo así como el nirvana laboral.

Esto suena genial, lo sé. Pero el quid de la cuestión es que nos vamos moviendo 24h por estas zonas. No es habitual pasar de un extremo al otro, pero sí que lo es movernos dentro de una misma zona o adyacentes.

La zona de confort es aquella en que estoy relativamente cómodo. Puedo trabajar como repartidos de pizzas mientras me pago los estudios y eso me permite costearme mis gastos mientras estudio, aunque no es el trabajo de mi vida y me estoy de muchas cosas, me da para vivir. Y además el encargado, que es un poco mayor que yo es un tío majo y me tiene cierto aprecio. Esta sería una zona media. De hecho entre la zona de confort y la de disconfort es donde nos solemos mover todos en la mayoría de ámbitos de la vida. Zona de confort, zona media, zona de no está mal smiley sonriente J, son todas lo mismo.

Tenemos la zona de disconfort. Esta zona es una mierda, pero no lo suficiente como para hacernos mover el culo. Podemos estar trabajando cobrando 600€ por jornada completo, con horario de noche, apenas derechos y un ambiente de trabajo lamentable. Aún así, tenemos 40 años, solteros y viviendo en un piso compartido con 3 universitarios 20 años menores que nosotros. Peor sería vivir en la calle, vivir en un país en guerra o estar muerto. Pero agradable no es estar en la zona de disconfort.

Hay un matiz muy importante, la tolerancia a las diferentes zonas. Hay personas que en la zona de confort se sentirán bien, aunque no sea óptimo, no está mal. Lo comido por lo servido. Otras que harán lo mismo en la zona de disconfort i otros no se conformaran con menos que estar en la zona óptima la mayor parte del tiempo.

Estos últimos son los menos abundantes y nadie está constantemente en la zona óptima. No hablo de estarlo en todas las áreas de la vida, si no de estar de forma permanente en la zona óptima en una sola área de la vida.

Llegar a la zona óptima en una determinada área de la vida es parecido a escalar por este gráfico. Con la diferencia que la vida no acaba donde finaliza el gráfico. Después podemos elegir mantenernos de forma más o menos estable o no.

Cómo moverse por la línea del cambio

Para movernos por la línea del cambio y finalmente cambiar lo que sea que queramos cambiar, debemos conocer los diferentes elementos y cómo movernos a través de los mismos.

Una vez descritas las diferentes zonas, analicemos las fuerzas polares que nos moverán hacía una o otra zona.

La necesidad es una fuerza que asociamos con estados negativos. Ansiedad, depresión, malestar… Y cuando es lo suficientemente fuerte o mejor dicho cuando ya no toleramos cierta situación, momento o lo que sea, entonces iniciamos el cambio.

No es agradable cambiar por necesidad, aunque muchas veces, valga la redundancia, necesario. Una situación insoportable o que nos está mermando la salud, nuestra energía, el dinero… Nos puede llevar a sentir la necesidad de cambio y así no soportar la situación que tanta incomodidad nos produce.

La otra fuerza es la motivación. Esta puede ser más o menos intensa, más o menos estable en el tiempo y más o menos real (después hablaremos de ello).

La motivación está asociada con estados positivos, felicidad, excitación y aquí cada uno podría asociar sus propias emociones y sensaciones positivas diferentes en cada persona. Para alguien la sensación de reto será muy positiva y motivante, para otra persona no.

Como comentaba, la motivación real será aquella que esté alineada con nuestros valores, creencias y lo que dependa de nosotros. Pero eso lo dejo para otro artículo.

Quedémonos con que la motivación real siempre será la fuerza más amable para realizar cualquier cambio. Y como aquí nadie es un mártir, es la que te sugiero elegirsiempre que sea posible.

Entonces, ¿cómo cambio?

Conoces la línea del cambio y las dos fuerzas que nos atraen hacia ellas.

El siguiente paso analizar una área de tu vida, ver realmente en qué zona estás y en cual te gustaría estar y tomar acción.

El simple hecho de saber dónde estamos es tremendamente útil para iniciar el cambio de forma consciente.

Además para cruzar de una zona a otra, hay que tener valor.

Por supuesto que hay estrategias para cambiar, como la construcción de hábitos, implementar el Kaizen y la aceptación como punto de partida; entre otras muchas que trataremos en próximos artículos y vídeos J

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