David Calvo

El fin de todos tus problemas

Vas a leer un artículo con el potencial de cambiar tu vida, hablo muy en serio.
Quizá no es del todo sencillo de entender y te aseguro que tendrás dificultades para aplicarlo y no lo conseguirás a la primera y quizá nunca o quizá sí, quien sabe.
Si aún así quieres seguir, adelante.

Creemos que teniendo más dinero seremos felices, teniendo pareja, mejores amigos, reconocimiento social, salud, un trabajo genial, una vida llena de aventurasY puedes añadir cualquier cosa que desees. Te equivocas. Hay muchos ricos amargados, mucha gente con pareja –y con excelentísimas parejas– deprimidos, con unos amigos de campeonato y que son unos desdichados, con una salud de hierro y que se sienten como una mierda y con una ‘vida apasionante’ llena de reconocimiento social y en el fondo de su corazón, se sienten vacíos. Sienten que algo falla.

¿Qué más necesito? ¿Qué me falta para ser feliz? ¿Por qué por más que hago siempre tengo esa sensación más o menos grande de vacío, de insatisfacción de… me falta algo?

Lamento decirte que la mayoría de gente vive con esa sensación. Hay quien la vive con mucha intensidad, hay quien la gestiona mejor, pero mucha, mucha gente, no es feliz.

Desde aquí no defiendo la felicidad como un estado permanente de dicha y alegría. No seamos ingenuos. La vida no es así.
La vida se compone de momentos geniales y de momentos trágicos, de amores y desamores, de éxitos y  de aprendi… fracasos estrepitosos 😉 , de alegrías y decepciones. Y está bien que así sea. No valoraríamos el día sin la noche, ni la alegría sin la tristeza.

Mi definición de felicidad sería algo así como la capacidad de vivir aceptando lo que es, con capacidad de ilusionarse y de hacer cosas estando en paz con uno mismo. Sería también la capacidad de hacer frente a la adversidad y de disfrutar de los buenos momentos.

Bien. Tenemos la felicidad definida y una sensación de vació/angustia/tristeza que va dando vueltas de vez en cuando y nos hace sentirnos mal (vacíos/mediocres/incapaces/dependientes…). Insisto, la sensación varía dependiendo de la persona, la intensidad y el momento vital de cada uno. Sea como sea, estas crisis no son la cosa más sana del mundo. Más bien son un aviso de que algo no va del todo bien.

Cómo afrontar el cambio

Una vez llegados a este punto, ya tenemos una pequeña parte del camino hecha. El ser consciente de que ‘mi vida es una mierda’, ‘me siento triste y desdichado’, ‘no soy feliz’, ‘siento algo que no sé qué es pero no me gusta’… Es el primer paso para ponerle remedio.

Piensa que la mayoría de la gente ni es consciente y simplemente piensa que la vida es así, que el jefe es gilipollas, que la pareja sólo me come la oreja, que el repartidor de pizzas no se entera o que la vida apesta si no tienes dinero. Y ahí termina el análisis de mucha gente.

Quien sea felizasí, estupendo. Quien pueda tolerar cierta insatisfacción y seguir con su vida más o menos bien en su mundo de frustración y queja, genial. Pero que no moleste a los demás.

De todas maneras, si estás aquí, algún interés tendrás en mejorar tu vida, digo yo. Si no te invito a meterte en youtube a mirar vídeos de gatitos, a encenderte un cigarro, a criticar al gobierno o comerte una pizza 7 quesos con extra de gluten. Adelante, sé feliz.

¿Hay solución?

Ok, ya me he cachondeado un poco. Vamos al lío.
El problema no es que nos falte nada para ser felices, para sentirnos llenos, para dejar ir la tristeza, el amargor o lo que quiera que sintamos y nos hace no sentirnos vivos y radiantes.

Muchas veces nos adueñamos de emociones, pensamientos, sentimientos que nos hieren, que nos amargan y los agarramos con tanta fuerza, los abrazamos tan fuerte que a veces nos parece que formen parte de nosotros. Y no es así.

Como Psicólogo –sí, soy psicólogo, *coff, coff*– te diré que tú no eres tus pensamientos, emociones, ni sentimientos. ¿Y eso qué quiere decir?
Que no eres un rabioso, aunque sientas rabia, que no eres un estúpido, aunque hayas hecho alguna estupidez y que no eres un frustrado por sentir frustración.
Desligar tu identidad de tus emociones, pensamientos y sentimientos (EPS, para abreviar) te hará entender que estos son visitantes. Son simpáticos –o no– señores que vienen a darte un mensaje.

Muchas veces hacemos oídos sordos y pasamos de estos señores. Si el mensaje no es importante, la vida sigue. En caso de ser importante, el señor volverá y si tiene que gritar más alto para que le escuches, lo hará.
Siento decirte que hay muy pocas maneras de ignorar las EPS. Una de ellas es drogarte y si puede ser constantemente. El tener vicios y distracciones, también sirve. Pero cada vez tendrán que ser más grandes en espacio y tiempo. Y como el mensaje de las EPS sea importante y sigas sin escuchar, prepárate a sufrir y a ser un desgraciado de pies a cabeza.

Ignoras los síntomas de una enfermedad –por ejemplo, cáncer de pulmón– fumas como un carretero, tienes complicaciones y sigues con lo mismo. Pues oye, si finalmente acabas en una caja de pino, no digas que la vida no te avisó.
Ocurre igual con una emoción. Miedo a las arañas. Primero las evito, luego pido que alguien me las quite y el día que no tenga a nadie y la araña esté en el pomo de la puerta de mi casa o peor aún, que tenga una invasión de arañas, voy a flipar.
Estos son ejemplos light, la verdad. Como decía, cuanto más importante sea la emoción, cuanto más se repita en el tiempo, cuanto más mire hacia otro lado tratando de rehuirla, más grande será el batacazo. Ostia segura.

¿Sensación de no hacer nada con tu vida? Cuanta gente en paro y con trabajos precarios. El problema venía de antes. ¿No encuentras pareja? El problema no son los michelines, el problema es que no te has dedicado a quererte de verdad. Y si tú no te quieres, ¿por qué iba a hacerlo otra persona?

Está claro que hay mucha gente con pareja que no se quiere. Pero habría que mirar a la pareja. Está claro que hay gente con trabajo y ninguna preparación, pero habría que ver el trabajo. Está claro que hay gente con dinero e infeliz, pero habría que ver cómo gana el dinero y qué aporta a los demás 🙂

Al final lo que buscamos la mayoría es cierto grado de bienestar físico, mental y emocional. Y eso no quiere decir conformarse con cualquier cosa, quiere decir parar a pensar, a sentir y a… Dejar ir.

Dejar ir, el quid de todo

Hemos identificado esa sensación de, llamémosle ‘mi vida es una mierda’. Hemos separado los EPS de nuestra identidad (gran paso cuando realmente hayamos llegado aquí). Ahora toca Dejar ir.

Para hacerlo menos agresivo vamos a poner un ejemplo inventado y algo dramático. Luego que cada uno lo adapte a su situación. Y si no tienes nada que trabajar, estupendo. Puedes sentarte en el Gran Salón de los iluminados con Jesucristo, Buda, Mahoma y Jimi Hendrix.

Juanito no ha trabajado en su vida, a los 16 suspendió bachillerato y dejó de estudiar. Con 23 tuvo una novia hasta los 25. Ella lo acabó dejando. Sigue en casa de sus padres y lo único que hace es jugar a videojuegos, navegar por internet y los viernes y sábados salir con sus amigos a tomar cervezas.

Llega un día en que Juanito cumple 32 años y se da cuenta de su situación. Mi vida es una mierda piensa.
La mayoría de Juanitos, llegados a este punto seguirían con su vida de mierda hasta que sus padres les echaran de casa o hasta que cogieran una depresión de caballo.
Pero nuestro Juanito, en plena crisis de los 32 descubrió www.basics4.life(la web y el canal de youtube 😉 ). Y decidió ponerse

manos a la obra y aplicar lo que decía un artículo de la web llamado ‘El principio y el fin de todos tus problemas’.
Una vez reconocida la situación, de conseguir separarse de sus emociones, pensamientos y sentimientos decide aplicar el Dejar ir (para más información leer el libro Dejar Ir de David Hawkins).

Dejar ir no es nada más que aceptar aquello que es, aquello que sentimos. Si siento que mi vida es una mierda, pues es un: Ok, mi vida es una mierda. Respiro, expiro, vuelvo a respirar y sigo viviendo (con mi vida de mierda, claro).

Bien. Juanito día 1. Mi vida es una mierda. Ok. Pero voy a acostarme antes de las 12. Llevo años levantándome tarde y acostándome a las tantas.
Día 2. Mi vida es una mierda. Esta vez voy a ayudar a mi madre a hacer la comida.
Día 7. Mi vida sigue siendo una soberana mierda. Pero he echado 10 currículums
Día 15. Mi vida es una mierda. Pero tengo una entrevista de trabajo y me he apuntado al gimnasio.
Día 150. He perdido 20kg, trabajo en una tienda de ropa y puedo costearme mi propio piso. He hecho nuevos amigos y tengo más energía que nunca. Mi vida ya no es una mierda.

Vemos que Juanito ha dejado ir ese sentimiento de ‘mi vida es una mierda’.
¿Cómo? Aceptando lo que es. Si yo siento que mi vida es una mierda, por mucho que pinte la mierda de rosa y le ponga lacitos, seguirá siendo una mierda.
Y como no haga nada, la mierda irá creciendo y aún siendo rosa y con lacitos me acabará inundando.

Cuando acepto sin juzgar, me liberto del peso de tener que hacer nada, ya que acepto lo que es y en el fondo, está bien.
El siguiente paso será ponerme manos a la obra e ir poniendo remedio para solucionar el problema de raíz.

De todas maneras quiero matizar algo que no parece importante pero es clave para que el dejar ir funcione. Si yo dejo ir –acepto– que mi vida es una mierda pero siento ansiedad, nervios, prisa por sentirme mejor… No estoy dejando ir nada, estoy aferrándome a ese sentimiento y lo estoy haciendo más mío que nunca.

No es tan importante qué hago para sentirme bien, sino el poder dejar ir las emociones, pensamientos y sentimientos; aceptándolos sin juzgar.
Una vez dejamos ir (hay veces que tenemos que dejar ir muchas veces y durante mucho tiempo y otras, es instantáneo) el hacer cosas para sentirnos mejor será mucho más sencillo.

Este artículo está lleno de matices y es altamente mal interpretable. Si pretendes saltarte pasos, te advierto que no va a servirte de nada y seguirás tan amargado como hasta ahora. Relee con calma. Observa con la mente abierta y sé consciente de qué siente tu cuerpo y deja ir esa sensación. Y quizá puedas interpretar las señales que te envía el cuerpo. A partir de ahí, hablamos de cambios.
Paradójicamente no harán falta cambios tangibles para sentirnos bien, el hecho de dejar ir será más sanador que cualquier otra acción. Y los cambios, aparecerán, no lo dudes.

 

Deja un comentario